Una vida acompañado

Una vida acompañando

En un pequeño pueblo de Málaga, vivía una mujer llamada Teresa. Teresa tenía 85 años y vivía sola desde que su marido falleció hace unos años. Tenía dos hijos, pero vivían en otras ciudades y no podían visitarla con mucha frecuencia.

Teresa era una mujer alegre y extrovertida, pero la soledad empezaba a pesarle. Se sentía sola y a veces tenía miedo. Pasaba los días viendo la televisión o leyendo, pero la verdad es que no encontraba mucho sentido a su vida.

Un día, Teresa vio un anuncio en el periódico sobre la Fundación Harena. La Fundación Harena es una organización sin ánimo de lucro que trabaja para combatir la soledad de las personas mayores. Ofrecen un programa de acompañamiento voluntario para personas mayores que viven solas.

Teresa decidió llamar a la Fundación Harena y se inscribió en el programa. Pocos días después, recibió una llamada de un voluntario llamado Juan.

Juan era un joven de 25 años que estudiaba en la universidad. Era una persona amable y cariñosa, y enseguida se ganó la confianza de Teresa.

Juan empezó a visitar a Teresa todos los viernes. Salían a pasear, iban al cine o simplemente se quedaban en casa charlando. Teresa se sentía muy feliz de tener a Juan en su vida.

La amistad entre Teresa y Juan es un ejemplo de cómo el voluntariado puede cambiar la vida de las personas. Gracias a Juan, Teresa volvió a encontrar la alegría de vivir y a sentir que no estaba sola.

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