El valor de la compañia
Francisca es una abuela de 75 años que vive sola en Pizarra, un pequeño pueblo de Málaga. Su marido Juan falleció hace muchos años y sus hijos viven en otro país. Desde que su marido falleció Francisca se siente muy sola y abandonada.
Un día Francisca conoció a Ana, una voluntaria de la Fundación Harena, la cuál empezó a visitarla una vez a la semana para hacerle compañía. Al principio, Francisca era un poco tímida con ella ya que no se conocían de nada, pero poco a poco, se fue abriendo cada vez más a ella.
Ana empezó a contarle sus historias, sus miedos y sus sueños a la vez que Francisca le contaba sus experiencias, sus logros y le daba muy buenos consejos. Ana se convirtió en una nieta para Francisca y ella en una abuela para Ana. Gracias a ella, Francisca ha recuperado la ilusión por la vida, ha vuelto a salir de casa, a participar en actividades sociales y a sentirse parte de la comunidad.
«Cuando conocí a Ana, me sentí como si hubiese vuelto a nacer. Me ha ayudado a salir de mi soledad y a sentirme querida y valorada. Estoy muy agradecida por su apoyo.» Esas fueron las palabras de Francisca que no podía estar más agradecida con la Fundación Harena y especialmente con Ana.
¿Y tú? ¿Quieres ayudar a que más personas mayores como Francisca tengan compañía y apoyo? Hazte voluntario de la Fundación Harena y sé una mano amiga para aquellas personas que lo necesitan.
